la Unión Europea se juega en 2026 su futuro político y su apoyo a Ucrania
Desde Estados Unidos a Israel, desde Brasil a Colombia, 2026 será un año ajetreado en las urnas. En la Unión Europea, ninguna de las grandes potencias económicas tiene previsto celebrar elecciones. Sin embargo, las turbulencias internas y las citas electorales ya calendarizadas garantizan que los próximos 12 meses serán cruciales para el rumbo político del proyecto comunitario, que podría inclinarse aún más a la derecha, pero también para el futuro de Ucrania.
[–>[–>[–>La gran elección de 2026
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De los previsibles, ningunos comicios legislativos de 2026 llaman más la atención en Europa que los de Hungría. A lo largo de los últimos 15 años, el país se ha sumido en una transición iliberal y autoritaria bajo la batuta del ultraderechista Viktor Orbán, el primer ministro más lonjevo de la UE. Sus cuatro gobiernos consecutivos han servido para eliminar a los medios de comunicación críticos, acosar a la oposición, criminalizar a las personas migrantes y a las oenegés y asaltar la independencia del sistema judicial. Aliado de Donald Trump y Binyamín Netanyahu, Orbán ha retirado a Budapest de la Corte Penal Internacional y la ha convertido en el caballo de Troya europeo de Vladímir Putin, vetando la adopción de sanciones contra Rusia y las ayudas a su víctima, Ucrania.
[–> [–>[–>El próximo abril, Hungría volverá a celebrar elecciones parlamentarias. Orbán no pierde unos comicios desde 2002. Su partido, el nacionalpopulista Fidesz, ostenta con mano de hierro una hegemonía política inquebrantable desde casi principios del milenio. Aun así, 2026 podría romper esa norma. Desde principios del año pasado, las encuestas sitúan a la formación conservadora y europeísta TISZA en primera posición, incluso alcanzando el 49% de la intención de voto.
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Putin acepta la propuesta de Orbán de que Budapest acoja las negociaciones de paz para Ucrania / Archivo
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El exaliado de Orbán Péter Magyar podría aprovechar el hartazgo ciudadano con la corrupción que plaga Budapest para ocupar su lugar. Sin embargo, su hipotética victoria no se traduciría en mejoras para Kiev. Y es que, al igual que Fidesz, TISZA se opone al envío de armas a los ucranianos, así como a acelerar su integración a la UE.
[–>[–>[–>Otras elecciones de 2026
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El primer país europeo en celebrar elecciones en 2026 será Eslovenia. En marzo, el país acudirá a las urnas para decidir si el Gobierno de socioliberales junto a socialdemócratas y verdes sigue en pie. Los sondeos pronostican la victoria del trumpista Janez Jansa, que ya fue primer ministro entre 2004 y 2008, 2011 y 2013 y 2020 y 2022. Su 27% podría ser insuficiente y para gobernar necesitaría el apoyo de los cristianodemócratas.
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El 13 de septiembre será el turno de Suecia. Actualmente el Gobierno está controlado por los liberalconservadores del primer ministro Ulf Kristersson en coalición con los democristianos y otro partido liberal, que quedaron terceros, sextos y octavos en los comicios de 2022. Así, se entiende que las encuestas no les sean particularmente favorables. En primera y holgada posición están los socialdemócratas de Magdalena Andersson (34%). De ganar y lograr una alianza con izquierda y verdes podrían regresar al poder por primera vez desde 2022. No obstante, en la segunda plaza están los ultraderechistas de SD (22%), que han prestado su apoyo exterior al actual Gobierno.
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[–> [–>[–>[–>En octubre le tocará a Letonia. Las elecciones del país báltico, programadas para el día 3, apuntan a un debilitamiento del partido conservador de la primera ministra, Evika Silina, que podría verse adelantada por el ultraderechista LPV. A ambos se les pronostica un 14% de los votos, mientras que a los progresistas y a los verdes —ambos miembros del actual Gobierno de coalición— se haría con un 12% y un 9% respectivamente.
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La atomizada política letona requerirá de negociaciones para consensuar un nuevo ejecutivo en el que la extrema derecha y el nacionalconservador y euroescéptico NA —uno partidario del acuerdo de Trump sobre la guerra en Ucrania y otro ferviente antirruso— podrían tener mucho que decir.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>Dinamarca también celebrará elecciones en octubre. El retroceso de los socialdemócratas de la primera ministra Mette Friederiksen, que pasaría del 27,5% obtenido en 2022 a un 18%, abre la puerta a cambios en el Gobierno. Además, los liberalconservadores y los liberales que forman parte del actual Ejecutivo caerán hasta un 12% y un 2%.
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Los partidos llamados a ganar peso en el futuro rumbo del país son los socialistas democráticos (15%), los liberales y agrarios (11%) y los populistas de derechas (10%).
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¿Posibles elecciones?
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Aunque estas son las únicas elecciones legislativas en el calendario de la UE, grandes potencias como Francia, España o Alemania podrían verse sacudidas por problemas internos que las aboquen a comicios anticipados.
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Quizás el caso francés es el más probable, pues las elecciones municipales de marzo y las del Senado de septiembre apuntan a un nuevo revés para el partido liberal del presidente Emmanuel Macron. En los dos últimos y caóticos años, el país ha tenido hasta cinco primeros ministros y seis gobiernos distintos, ninguno de ellos de la izquierda que ganó los últimos comicios.
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A ello se le suma que la ultraderechista Reagrupamiento Nacional de la condenada por corrupción Marine Le Pen —cuya apelación se dirimirá a principios de 2026— es la fuerza con más apoyo del país, seguido por la alianza progresista del Nuevo Frente Popular.
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Zelensky, Merz, Starmer y Macron, este lunes, tras su encuentro en la residencia oficial del primer ministro británico. / TOLGA AKMEN / EFE
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En España, las elecciones autonómicas en Aragón, Andalucía y Castilla y León pueden añadir más presión a un PSOE asediado por su crisis interna, por un PP que mantiene el liderazgo en intención de voto y un Vox que sigue creciendo.
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Aunque un adelanto electoral en Alemania es muy poco probable, las elecciones regionales en cuatro de sus estados federados o länder apuntan a espolear al partido ultraderechista e islamófobo Alternativa por Alemania (AfD), también afín al Kremlin, que desde septiembre adelantó por primera vez en las encuestas a la unión democristiana de la CDU, derecha tradicional en el país. Eso podría llevar al canciller Friedrich Merz a tender la mano o mimetizar posiciones de los ultra, algo que su precedesora Angela Merkel evitó a toda costa.
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