la verdad tras el régimen criminal que hoy elogian algunos jóvenes
Las redes sociales ofrecen a los jóvenes un catálogo de perfiles de Franco de gimbro, Franco de luchador, Franco de matamoros… Nada que ver con aquel dictador bajito de voz meliflua que firmaba sentencias de muerte en El Pardo mientras desayunaba magdalenas. ¿Quién quiere confundir a las generaciones desinformadas? ¿Quién multiplica los francólicos?
Los más valientes de la época, en secreto, A Franco lo llamaban ‘Paco la Rana’. Las horas de No-Do con el dictador inaugurando pantanos le valieron ese apodo. Ahora, políticos como la alcaldesa de Valencia por el PP, Mª José Catalá, reivindican a este anfibio franquista para «la creación de infraestructuras, especialmente hidráulicas». En su imaginación, con Franco vivo, quizás no hubiera habido tantas muertes por la DANA.
Lo malo (para la señora Catalá) es que Franco no tuvo esa brillante idea de llenar España de embalses. Como recuerda el historiador Fernando Hernández en laSexta Columna, «Franco será quien complete una serie de obras previamente planificadas por los regímenes anteriores al suyo. Es decir, La política hidráulica fue una política de Estado, no una política franquista«.
No todos los pantanos de Paco el Rana fueron ejemplares. laSexta Columna viaja a Ribadelago, en Zamora. Allí, en 1959, una presa estalló y arrasó la ciudad. Más de uno de cada cuatro vecinos murió en lo que el No-Do franquista presentó como una tragedia por efecto de la «presión acumulada del agua». Como muchos años después en Valencia, no hubo responsables. Hoy sabemos, como recuerda el historiador Gutmaro Gómez, que «en Ribadelago faltan materiales de construcción. Lo que se licita públicamente no se corresponde con la realidad, parte de lo contratado se desvía de los fondos«Más de 65 años después, Mª Jesús Otero, una niña superviviente, se lamenta: «Es como si se abriera un enorme socavón dentro del alma y ese socavón con el que hay que aprender a vivir, y cada uno de nosotros lo hemos afrontado como hemos podido».
Una buena forma de ocultar negligencias y desequilibrios era, como en todas las dictaduras, pan y circo. En la época franquista ese papel lo desempeñaban los toros.. Blas Romero, Platanito, estrella fugaz del toreo de volteretas en tiempos de Franco, nos lo confirma en laSexta Columna: «Cuando había una huelga o lo que fuera, un partido de fútbol o una corrida de toros… Y con eso la gente se distraía».
Si el panorama durante el régimen de Franco era sombrío, lo mejor era señalar hacia otra parte. Juan Rada, exdirector de El Caso, periódico de acontecimientos de la época, lo corrobora en laSexta Columna: «Lo que Franco quería era que la gente se entretuviera con el asesinato de una viuda, con el gato que vuela, con la miel milagrosa… y, por supuesto, El Caso la utilizó». Todo valió la pena no ver la realidad. Incluso mirar hacia el espacio exterior. Al final del franquismo florecieron las noticias sobre ovnis y sucesos paranormales. ¿¿Porque? El historiador Miguel Ángel del Arco nos dice: «Era una manera de distraer la atención de los problemas reales que teníamos los españoles; que, en el fondo, la dictadura tuvo mucho que ver en todo eso».
Según los propagandistas del líder, aquellos maravillosos años fueron de prosperidad y seguridad en las calles. Pero gran parte del crecimiento de ese régimen se produce sobre las ruinas de la guerra que provocó. Como explica Gutmaro Gómez: «España en los años dorados del capitalismo también creció, pero porque venía de cero. Hasta el año 56, España no superó el producto interior bruto del año 36». Miguel Ángel del Arco señala las supuestas luces del desarrollismo franquista: «España estaba enganchada al crecimiento porque era un lugar con salarios muy bajos, poca conflictividad laboral por la violencia del franquismo y precios muy baratos».
¿Y dónde está ese sueño tranquilo sin los okupas que te roban la casa cuando sales a buscar pan? Félix Alonso, un joven que quiso ser policía al final del franquismo y que participó en la modernización de la institución, afirma que A la hora de derrotar al detenido, el policía disponía de una manga ancha para liberarle la mano.. Dormir con la puerta abierta, dice, era peligroso, no por los okupas, sino por si la policía entraba a arrestarte por tus ideas.
Al menos, aseguran los apóstoles de la resurrección del franquismo, en los buenos tiempos del generalísimo, comprar una casa no era una misión imposible. Constructores como José Banús, espía de Franco durante la guerra, enriquecido con mano de obra esclava del Valle de los Caídos y con la construcción de hormigueros para los inmigrantes llegados a Madrid. Sus contactos le permitieron comprar barato y vender a mejor precio.
¿Cómo logró ese régimen sobrevivir más allá de la represión y la prisión? El historiador Fernando Hernández nos desvela el secreto: «La corrupción fue el lubricante que garantizaba el funcionamiento del sistema porque el franquismo era en realidad la coalición de una serie de fuerzas reaccionarias o conservadoras. La corrupción garantizaba que todos obtuvieran una parte del pastel y al mismo tiempo garantizaba la impunidad.«. Desde el escándalo del café, cuyos beneficios enriquecieron al propio Franco, hasta el de Matesa, una empresa bien situada en el régimen y que recibió subvenciones por no hacer nada, la corrupción fue el pegamento del régimen de Franco.
Bienvenidos a la España de Franco: un régimen represivo, injusto y corrupto. Cuando veas otras cosas en las redes sociales hoy en día, recuerda que la mejor red social bajo Franco era ser prima de un miembro de la jerarquía del régimen.
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