Marlene Bartolomé Sáez, la capitana del mar y la docencia
Marlene Bartolomé Sáez ha llegado lejos. En los mares, por la infinidad de millas recorridas a bordo de los buques en los que se ha curtido como Piloto de la Marina Mercante. Y también a nivel profesional desde otro punto de vista, en otra escala. Desde hace varias semanas la mierense ejerce como directora de la Escuela Superior de Marina Civil de Gijón, un centro que conoce asimismo como alumna y docente y que capitanea con la experiencia por bandera.
[–>[–>[–>Nacida en 1979 en Mieres, Marlene Bartolomé estudió en el colegio Liceo y en el instituto Bernaldo de Quirós. Recuerda con cariño su infancia, vivida entre familia y amigos, entre clases y juegos. Siempre ha estado muy unida a sus abuelos y a sus padres, Javier y María del Carmen. La Marlene adolescente tenía claro que quería estudiar ciencias. Aunque dudaba qué exactamente. Una ola de «inspiración» llegó. Su afición por el mar le animó a matricularse en la Universidad de Oviedo, en la cual se licenció en Marina Civil, Sección Náutica.
[–> [–>[–>Pese a ser de Mieres, Marlene Bartolomé se trasladó a vivir a Gijón para aprovechar al máximo el periplo universitario y explorar una ciudad en la que tiempo después acabaría asentando su proyecto de vida. Un piso compartido en El Coto fue la opción elegida. Era lo que tocaba. En el horizonte asoma esa anhelada residencia de estudiantes que, para más inri, se ubicará en la explanada junto a Marina Civil. Ha llovido mucho desde entonces y la citada residencia aún no está hecha.
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Lo de Marlene Bartolomé con la marina fue un amor a primera vista. Para obtener el título de Oficial de la Marina Mercante era impepinable navegar doce meses y allí fue la mierense, dispuesta a empaparse de conocimientos. Todo era un descubrimiento. Fue el preludio de una dilatada carrera de travesías por medio mundo, en buques petroleros y quimiqueros de la empresa Naviera Elcano. Angola, Nigeria, México, las Islas Vírgenes de Estados Unidos, Italia, Portugal… y, por supuesto, ciudades españolas como Tarragona o Cartagena figuran en su cuaderno de bitácora.
[–>[–>[–>El bagaje adquirido por la directora de Marina Civil durante todos esos años es indiscutible. Ahora bien, no todo fue un camino de rosas. Pasó mucho tiempo fuera de casa, alejada de sus seres queridos. Era el peaje a pagar. También hubo temporales, sustos en las tareas de carga y descarga o con episodios de contaminación. El mar es fiero. Cuando se quedó en tierra, Naviera Elcano le ofreció un trabajo en Madrid, en el Departamento de Operaciones. Una nueva etapa, la última antes de retornar a Asturias.
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Casada con Andrés García –también marino mercante– y con dos hijos –Manuel y Víctor–, a Marlene Bartolomé le surgió la oportunidad de entrar como profesora asociada en la Universidad de Oviedo en 2013. La familia se instaló en Viesques, donde todavía reside. Ella se fue formando hasta ya ser profesora titular de la Escuela de Marina Civil, en la que fue subdirectora desde 2017 hasta tomar el relevo de su antecesor, Rubén González. Actualmente, además, imparte las asignaturas de Seguridad del buque, relacionada con la supervivencia en el mar o la lucha contra incendios, y Transporte en buque estanque.
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[–>Con una capacidad de trabajo encomiable y la organización como otra de sus virtudes, mantiene una relación cercana con los estudiantes. Empatiza con ellos. Eso, no obstante, no está reñido con la exigencia que pregona en el aula. Discreta mas no tímida, Marlene Bartolomé siempre obtiene altas puntuaciones en las clásicas encuestas de evaluación que realiza el alumnado. Para ella es un orgullo formar a los futuros marinos. Trata de transmitir el aprendizaje, las vivencias en los barcos. Es la voz de la experiencia.
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¿Y cómo desconecta la mierense? Pues le gusta nadar, esquiar, darse un baño en San Lorenzo o Perlora o contemplar «su» Gijón desde la Campa Torres. Inolvidables son para la familia los cinco meses que vivieron el pasado año en Estados Unidos gracias a una estancia de investigación. Un viaje de los que marcan. La Escuela de Marina Civil ha cubierto este curso todas las plazas en los grados de Náutica y Transporte Marítimo y Marina. Una esperanzadora señal para el porvenir de un centro que navega bajo el timón de Marlene Bartolomé Sáez. Un timón que se encuentra en buenas manos.
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