Moët & Chandon inaugura en Épernay su primera edición de «Wine Experience»
La leyenda cuenta que Napoleón Bonaparte (1769-1821) llevó un cargamento de champán a las campañas militares.y. Es célebre la frase que se le atribuye: «En la victoria te lo mereces; «En la derrota lo necesitas.» Además, sus oficiales inventaron el «sableado», la forma de abrir las botellas de champán con un golpe de sable. Moët & Chandon fue el champagne del hombre que quiso dominar Europa y que dejó huella para siempre. En la escuela militar de Brienne-le-Château conoció a Jean-Remy Moët, nieto de Claude Moët, fundador de la bodega. De ahí nació una larga y gran amistad que culminaría, una vez desaparecido el «emperador de los franceses», con la decisión de darle el nombre de «Brut Impérial» a uno de los champagnes de la Maison. Casi 200 años después, el «Brut Impérial» es el champagne más vendido del mundo. La bodega guarda celosamente las cifras exactas, pero presumen que cada segundo se abre una de esas botellas. Serían alrededor de 31 millón de botellas al año, aunque varios expertos hablan de cantidades mayores.
Moët & Chandon ha dado la bienvenida este año a la primavera con la celebración del primera edición de su “Wine Experience”un recorrido diseñado para sumergirse en la artesanía, la innovación y el vino que dan forma a sus champagnes. La experiencia, que fue disfrutada por un pequeño grupo de personas seleccionadas de varios países, incluyó una visita a las históricas bodegas de Moët & Chandon, en el centro de Épernay, y que en sus 28 kilómetros de galerías ofrecen las condiciones ideales para la elaboración y crianza de vinos. Allí, Benoît Gouez, Chef de Cave de la Maison, desveló la esencia de una serie de cuvées, entre ellos el Brut Impérial, el Grand Vintage 2015 y 2013, finalizados con la experiencia de un tradicional degüelle «a la volée» y la cata de dos vinos únicos, el Grand Vintage Collection 1996 y 1962. Ambos sorprenden por su frescura, aunque entre los elegidos quizás lo fue más el de 1962.

Wine Experience pretende ser una invitación a comprender el «savoir-faire» que define la Casa. Incluye la visita a varios viñedos y a la bodega-planta embotelladora de Mont Aigü, todo ello complementado con el maridaje de una serie de momentos gastronómicos. Una cena en la Cave Napoleón, un almuerzo regado con Grand Vintage (2016, Rosé 2016, Collection 2009 y 2000) en la residencia Trianon y una cena en el Château de Saran, donde, con un menú del chef Jean-Michel Bardet, que busca la armonía entre la gastronomía y el champagne, se presentó la Collection Impériale Creation Nº 1, que incluía Brut Impérial y Grand Vintage 2013, que es el Vino base de la Colección Impériale N° 1. La «experiencia del vino» se completó con una noche en el Château de Saran, construido en 1801, que, después de pasar por diferentes vicisitudes, fue renovado en los últimos tiempos y ahora es un lugar mágico en una colina sobre los viñedos, con once suites decoradas al estilo Luis XIV, Hollywood o los «locos años veinte» del siglo pasado. La “experiencia”, sin duda, más exclusiva y cautivadora del Champagne. Un manantial de burbujas junto a Épernay. Por cierto, la leyenda también dice que la única campaña a la que Napoleón no llevó ningún cargamento de champán fue la de Waterloo.

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