Orlando Bloom, John Mayer y Diplo en un concierto
La noche del 18 de junio, en Santiago de Compostela, Katy Perry convirtió su concierto en el festival O Son do Camiño en una declaración de intenciones amorosas. Con un teléfono gigante en el escenario, la cantante de 41 años escenificó cómo rechaza las llamadas de tres de sus ex novios más famosos y, por el contrario, presiona incansablemente el botón verde cuando suena el nombre de su actual pareja, el ex primer ministro canadiense Justin Trudeau.
La canción elegida, ‘Never Really Over’, un himno pop de 2020 sobre relaciones que parecen haber terminado pero que nunca terminan, sirvió como banda sonora perfecta. Mientras Perry cantaba los versos que hablan de un amor que no se cierra, el público enloquecía con cada gesto.
El concierto donde los ex se quedaron con una ‘llamada perdida’
‘JM’ apareció primero en la pantalla, un guiño a John Mayer acompañado de un emoji de guitarra. Perry, con un gesto teatral, presionó el botón rojo. Hizo lo mismo con el contacto de Diplo, sin florituras. Pero al ver ‘OB’ -las iniciales de Orlando Bloom, marcadas con un emoji de pala en honor al tatuaje del as de espadas que el actor luce en su pecho-, el cantante dudó un momento y dejó sonar el teléfono sin descolgar.
El giro llegó cuando ‘JPJT’ irrumpió en la pantalla. La sigla corresponde a Justin Pierre James Trudeau, cuyo nombre aparecía bajo la bandera canadiense. Allí Katy Perry no dudó: presionó el botón verde en repetidas ocasiones, en una demostración de que esta relación, a diferencia de las anteriores, está muy lejos de fracasar.
La actuación fue una muestra de ese humor consciente que tanto le gusta a Perry, y que sigue siendo una impecable estrategia de comunicación. Reírse de uno mismo es la mejor manera de controlar la historia, y el cantante lo sabe.
Convertir el escenario en un desfile de exparejas con teléfonos gigantes es la forma más cursi y eficaz de decir «esto es historia».
Orlando Bloom, la co-paternidad y la ausencia de Russell Brand
A diferencia de lo que muchos esperaban, Russell Brand, con quien Perry estuvo casado hasta 2012, no apareció en la pantalla. Tampoco hubo referencias amargas. En el caso de Bloom, la relación ha avanzado hacia un terreno sereno: la pareja se comprometió en 2019, tuvo a su hija Daisy Dove -ahora de cinco años- y en 2025 anunciaron que cambiaban su relación para centrarse en la co-paternidad. Los representantes confirmaron que Orlando y Katy han estado redefiniendo su relación durante meses para centrarse en criar a su hija juntos con amor, estabilidad y respeto mutuo.
La madurez con la que ambos afrontan la separación refuerza la imagen de Perry como una mujer que ha sabido cerrar círculos. Y el concierto de Santiago fue el sello visual de esa nueva etapa.
El mensaje detrás del programa: esta historia «nunca termina realmente»
En el universo pop pocas estrategias son tan efectivas como hacerse con el control del relato sentimental en escena. Madonna lo hizo con sus vídeos y giras, Taylor Swift convirtió sus rupturas en álbumes multimillonarios, pero Katy Perry ha optado por una vía menos sutil y más camp: un teléfono gigante, contactos con emojis y coreografías que dejan claro quién entra y quién sale. El guiño no es baladí. En un momento en el que Trudeau se ha convertido en una presencia constante en su vida -afirman que el político canadiense la acompañó al festival-, poner en escena que este llamado tiene respuesta es también una forma de presentar al mundo una relación seria y fluida. La ausencia de Bloom del juego de las llamadas, excepto para dejarlo sonar, encaja con la narrativa de una ruptura civilizada, hoy centrada en su hija. Y la omisión de Brand, un capítulo cerrado hace más de una década, pone de relieve que Perry prefiere mirar hacia adelante. Con media Europa como testigo, Katy Perry ha convertido un concierto en una emotiva declaración que ya está dando la vuelta al mundo. Porque, como ella misma canta, algunas historias nunca terminan del todo. Y éste, el suyo con Trudeau, parece estar sólo al principio.
El veredicto VIP
- 📸 Imagen pública: Katy Perry demuestra que gestiona su vida amorosa con humor y control, reforzando su perfil de artista que no se toma demasiado en serio los titulares.
- 💎 El detalle de lujo: El guiño al tatuaje de Orlando Bloom con el emoji de pala, la bandera canadiense y el diseño gigante del iPhone convierten una broma de tres minutos en un momento pop.
- 🗣️ El medio ambiente cuenta: Allegados a la cantante aseguran que la puesta en escena fue idea suya y que Trudeau, presente en el festival, se tomó la broma con muchas risas.
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