PLACA MERCURIO HOMENAJE I Mercurio Martínez, pionero de la televisión en Gijón en 1958, homenajeado con una placa
Una pequeña placa en la fachada del establecimiento Mercurio, en la calle Uría, recuerda desde este martes uno de los hitos tecnológicos de la historia de Gijón. El local se ha incorporado al proyecto Memoria de Gijón para conmemorar el lugar donde, en agosto de 1958, el industrial y deportista gijonés Mercurio Martínez Rodríguez logró captar por primera vez una señal de televisión en la ciudad gracias a una antena construida por él mismo.
[–>[–>[–>La edil de cultura, Montserrat López Moro, destacó durante el acto que iniciativas como esta permiten “unir una historia y un lugar para que formen parte de manera visible de la memoria colectiva de nuestra ciudad”. A su juicio, la ciudad “no se construye solo con edificios o grandes acontecimientos, sino también con las personas que, desde su trabajo o su capacidad para innovar, contribuyeron a hacerla avanzar”.
[–> [–>[–>[–>[–>[–>Un momento que abrió una nueva etapa
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Aquel verano de 1958, Mercurio Martínez y sus empleados contemplaron en el establecimiento unas imágenes de una carrera de caballos emitida por la BBC. Hoy puede parecer un hecho cotidiano, pero entonces supuso toda una revolución tecnológica. “Fue una demostración de ingenio, curiosidad y confianza en el futuro”, subrayó López Moro, quien recordó que aquel momento “abrió en Gijón las puertas a la era de la televisión”.
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La edil defendió además el valor del proyecto Memoria de Gijón para acercar la historia a la ciudadanía. “Cada una de estas placas invita a detenerse unos minutos y descubrir que detrás de una fachada hubo algo que merece seguir siendo conocido”, afirmó.
[–>[–>[–>Un legado que continúa
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El homenaje tuvo también un marcado carácter familiar. Mercurio Martínez García, hijo del homenajeado y responsable de mantener abierto el histórico negocio, agradeció el reconocimiento rodeado de su familia y confesó sentirse especialmente emocionado. “Todos los homenajes que se hagan a un padre son difíciles de explicar. Para mí fue un ser excepcional y creo que también para muchos gijoneses”, señaló.
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Recordó además que tenía apenas diez años cuando su padre consiguió aquella primera recepción televisiva. “La casa estaba prácticamente sin terminar y desde aquí se veía perfectamente la playa. Mi padre pensó que podría captar una señal y así fue”, explicó. También rememoró que adquirir un televisor en aquella época era casi impensable por su elevado coste y porque “nadie sabía muy bien para qué servía aquello”, aunque su padre “ya intuía el futuro de la televisión”.
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