POLÍTICA ANDALUCÍA | Guía práctica para no perderse en la izquierda andaluza, otra vez: tres papeletas acompañarán al PSOE
«Se ha prendido una chispa en la izquierda y con vocación de mayoría. Sin melancolía ni nostalgia, en la izquierda estamos a la ofensiva: ni la llegada del fascismo es irreversible, ni nos resignamos». Lleva semanas Antonio Maíllo, coordinador federal de IU y candidato de Por Andalucía (IU y Sumar) a las elecciones andaluzas, defendiendo esa idea de que no hay dar por hecho que todo está perdido frente a PP y Vox y hablando de la «chispa» de la izquierda. Basta ver los comentarios a muchas de sus publicaciones en redes sociales para leer el estado de ánimo de muchos votantes de izquierda en Andalucía y en España: «Estoy harta», «Esto cansa», «¿Otra vez?».
[–>[–>[–>La izquierda vive desde hace años en un proceso de mitosis y fusión permanente. De división y reagrupación que desnorta a cualquiera. Es que es difícil hasta seguir los movimientos. Las guerras internas son consustanciales a los partidos políticos, cierto, pero ese afán de las siglas de la izquierda por las batallas intestinas es asombroso. Sobre todo, en un momento en el que la ultraderecha de Vox galopa en las encuestas y en las urnas. En el ámbito nacional tenemos al independentista Gabriel Rufián (ERC) postulándose como una opción válida para los votantes de Algeciras si encabeza un frente común de la izquierda. Y tenemos a Sumar, IU, Más Madrid y Comuns unidas con un lema, “Un paso al frente”, en una alianza que pide a Yolanda Díaz que dé un paso al lado y que no tiene, de momento, un cartel electoral claro.
[–> [–>[–>Un poco de memoria
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En Andalucía, no hace tanto que oíamos críticas durísimas hacia Antonio Maíllo por «rendirse» a Podemos y diluir a Izquierda Unida poniéndose en manos de los morados. Ocurrió cuando en 2018 selló un acuerdo con Teresa Rodríguez, entonces Podemos, para confluir en Adelante Andalucía. Ha llovido mucho desde aquel pacto. Maíllo dejó la política en 2019, tras enfrentar un cáncer de estómago, volvió a dar clases en un instituto en Aracena y regresó a la vida pública en 2024, tras presentarse a unas primarias y convertirse en coordinador federal de IU. Este viernes se presentó como el cartel de la izquierda andaluza en una confluencia, Por Andalucía, a la que Podemos, que está diluida en Andalucía sin ningún tipo de raigambre en el territorio, les ha dado un portazo como si todavía fuera aquel partido de 2015 que ilusionaba y agitó el tablero hasta el punto de acongojar al PSOE con la posibilidad de un sorpasso.
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Si para cualquier persona que siga la política, y hasta para los sociólogos y politólogos que dirigen campañas y elaboran encuestas, es muy difícil no perderse en el laberinto de la izquierda ¿imaginan para el común de los votantes? Una guía práctica para entender cómo está el panorama vuelve a hacerse imprescindible, otra vez.
[–>[–>[–>De momento, a la izquierda del PSOE en Andalucía hay tres partidos. Tenemos a Por Andalucía, que liderará Maíllo y reúne a IU y Sumar junto a otros movimientos como Iniciativa del Pueblo Andaluz. IU, que incluye al Partido Comunista (PCA), es el actor político que ahora mismo tiene más fuerza y cargos en Andalucía: 5.100 militantes, 840 concejales, 62 alcaldías y cogobiernan en 25 ayuntamientos andaluces. Aportan además cinco diputados al grupo Sumar en el Congreso.
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Una fuerza andalucista camina sola
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Concurrirá Adelante Andalucía, partido que impulsó Teresa Rodríguez, que lleva años caminando por libre, escindida de Podemos desde 2020, y que lidera José Ignacio García desde 2023, con un discurso de izquierda andalucista que puede recordar a experiencias como la Chunta Aragonesista o Compromís. ¿Dónde está Teresa Rodríguez? Dando clases en un instituto. Cumplió su palabra y volvió a retomar su actividad profesional, como también hizo el exalcalde de Cádiz, José María González, Kichi. Sorprendentemente, el partido ha sobrevivido muy bien, a pesar del hiperliderazgo que ejerció quien fue líder de Podemos.
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[–>Adelante Andalucía hace ya mucho que decidió que quería un camino propio, andalucista, no participa en las negociaciones de la izquierda andaluza, marca su propio discurso de oposición y pasa de peleas internas. Ya se desgastaron bastante en la disputa encarnizada con Podemos, cuando Teresa Rodríguez acabó hasta expulsada de su propio grupo parlamentario tras una salida supuestamente pactada con Pablo Iglesias. Decidieron que fue bastante. El PSOE minusvalora la fuerza de Adelante. Muchos politólogos creen que puede dar una sorpresa en las próximas elecciones andaluzas.
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Podemos va por libre
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Como tercera papeleta, en Andalucía tendremos a Podemos, que hasta ahora no atiende a razones para la unidad y que decidió presentar a su propio candidato, Juan Antonio Delgado, en unas primarias en las que votaron unas 3.500 personas. La actual líder de Podemos en Andalucía, Raquel Martínez, apostó por la unidad de la izquierda y fue silenciada desde su propio partido. Llevaba meses desaparecida hasta que el otro día, tras los resultados en Aragón, salió a recordar «El pasado agosto apoyé personalmente el manifiesto por la unidad de la izquierda de Andalucía, impulsado por la CUT, tras los resultados en Aragón me reafirmo en mi opinión, la extrema derecha avanza, juntas somos más fuertes». La desaparición de Podemos del mapa político de Aragón no ha cambiado nada. Otro diputado de Podemos, José Manuel Gómez, que también contradijo la posición oficial dictada desde Madrid y defendió la unidad de la izquierda, está siendo arrinconado por su partido, hasta el punto de que, como desveló El Confidencial, se le vetan los recursos dentro de su grupo político.
[–>[–>[–>En las últimas andaluzas, de junio de 2022, hubo dos papeletas a la izquierda del PSOE. Por Andalucía, sí reunió a IU, Sumar y Podemos en una negociación agónica que se firmó pasado el tiempo oficial del registro y donde los morados consiguieron con habilidad los mejores puestos en las listas en un nuevo ejercicio de generosidad de IU. La vida interna de ese grupo parlamentario, que obtuvo 5 diputados, ha sido un auténtico folletín. Podría haber sido peor, ha resistido sin implosionar y las tensiones más duras en estas filas en los últimos tiempos han estado entre los tres diputados de Podemos.
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Adelante Andalucía, con sus dos diputados, se ha apañado en el grupo mixto, con favores del PP en el reconocimiento de sus recursos y sus asignaciones a la hora de constituir el Parlamento. Es hábil mantener escindida a la izquierda desde luego que beneficia a la derecha.
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Hay voces en la izquierda que dicen que aún no se sabe qué pasará con Podemos en Andalucía y que puede que acabe bajo el cartel de Antonio Maíllo (Por Andalucía) para las próximas andaluzas que tocan en junio. Cuesta trabajo creer esto cuando los líderes andaluces del partido de Ione Belarra que defienden la unidad están siendo arrinconados. Casi es más factible que estos nombres de Podemos que sí defienden caminar juntos acaben saliendo del partido morado para irse con Izquierda Unida, que ahora mismo lleva la voz cantante. De momento, este es el panorama. Es normal que los votantes se pierdan. Lo que sí está comprobado es que la Ley D’Hont castiga la dispersión del voto y favorece a los grandes.
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