Tras la amenaza de Trump a Groenlandia: ¿Tiene futuro la OTAN?
Las amenazas europeas de desatar una guerra comercial con EEUU por Groenlandia han puesto en suspenso de momento cualquier movimiento del presidente estadounidense, Donald Trump, en esa isla ártica bajo soberanía danesa sin que ello signifique que renuncia a su ambición sobre un territorio que considera crucial para la seguridad de Estados Unidos. Bajo presión, Trump anunció que había pactado con la OTAN el “marco para un futuro acuerdo” sobre Groenlandia -del que faltan por conocer los detalles- que le hace abandonar por ahora la idea de recurrir al uso de la fuerza para anexionarse la isla, un escenario que había alimentado la posibilidad de que Europa tenga que defenderse de Estados Unidos, tras haber pasado décadas confiándole su defensa. Un terremoto sísmico cuyas consecuencias se empiezan a notar.
[–>[–>[–>Aunque los europeos han respirado aliviados y han celebrado como un éxito esa marcha atrás de Trump, la confianza entre socios, que ya estaba muy tocada, ha sido dinamitada de cuajo. Desde el inicio de su segundo mandato, el presidente estadounidense ha multiplicado las muestras de desprecio hacia sus aliados, reprochándoles su poca inversión en defensa, ha cuestionando la utilidad de la Alianza, y ha trasladado la idea de que la seguridad del continente era responsabilidad europea. Pero con la escalada sobre Groenlandia las reglas del juego son otras, y “los socios europeos de la OTAN han pasado del miedo al abandono estadounidense al miedo a la hostilidad de Estados Unidos”, resumía esta semana señala Steven Everts, director del Instituto de Estudios de Seguridad de la UE en París, al ‘Financial Times’.
[–> [–>[–>Protesta celebrada en Nuuk, capital de Groenlandia, contra Estados Unidos. / Archivo EFE / Julio Cesar Rivas
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Trump no ofreció más información de esas negociaciones con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, pero aseguró que las conversaciones continuarán para alcanzar ese acuerdo, mientras Copenhague insiste en que el conflicto está lejos de una resolución y que esta pasa por escuchar a Dinamarca y Groenlandia. “No podemos negociar nuestra soberanía”, dijo la primera ministra danesa, Mette Frederiksen. “La OTAN en ningún caso tiene derecho a negociar nada sin nosotros, Groenlandia”, señaló Aaja Chenmitz, una de las dos diputadas groenlandesas en el Parlamento danés.
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La defensa mutua
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Con Dinamarca insistiendo en que su soberanía es una línea roja ante un Trump que ha dado sobradas muestras en Venezuela que el derecho internacional le importa poco más que nada, Rutte ha negociado como si Groenlandia fuera propiedad de la Alianza Atlántica. No está en juego solo derecho internacional y la soberanía de un territorio y de un país, sino también el mismo futuro de la Alianza Atlántica, creada en 1949 en un mundo dividido en bloques para contener a la Unión Soviética y a sus satélites y garantizar la defensa mutua de sus miembros, sobre la idea de que todos y cada uno de ellos, y sobre todo el más fuerte, Estados Unidos, defendería a cualquier aliado que fuera atacado.
[–>[–>[–>«Si Estados Unidos decide atacar a otro país de la OTAN, todo se detiene, incluida la OTAN y la seguridad que la Alianza ha proporcionado desde la Segunda Guerra Mundial»
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Sobre esas coordenadas se construyó la arquitectura de la seguridad tras la segunda guerra mundial, tiempo en el que la OTAN se convirtió en el pilar de la seguridad y cooperación trasatlántica. Y ahora, la organización se encuentra que con Trump en la Casa Blanca, el enemigo está ahora en casa. No está contemplado en los tratados de la Alianza un ataque entre aliados. El artículo 5 sobre la defensa mutua considera un ataque armado contra uno o varios países miembros como un ataque contra todos, pero entendiendo que el ataque procede de un país ajeno a la organización.
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“En caso de una invasión de Groenlandia, el artículo 5 no tendría recorrido, ya que el comandante supremo aliado, el jefe militar, es un general estadounidense, que obviamente no va a dar órdenes para mandar tropas a Groenlandia”, afirma desde Bruselas Domènec Ruiz, investigador del CIDOB. En su opinión, sí se podría recurrir al artículo el 42.7 del Tratado de la Unión Europea, que es el equivalente del artículo 5 de la OTAN pero para los países de la UE, con una cláusula de asistencia mutua copiada del tratado de la Alianza. “Este sí tendría recorrido y el resto de países europeos podrían movilizarse por Dinamarca”, relata.
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[–>En los más de 70 años de historia de la Alianza, solo se aplicado una vez el artículo 5, tras los atentados del 11-S en Nueva York y Washington, cuando EEUU lo invocó y lanzó la invasión de Afganistán con otros países aliados: primero el Reino Unido y luego se sumarían Francia, Alemania, Italia España, Países Bajos, Dinamarca, Noruega, Turquía, Bélgica, Polonia, República Checa, Hungría, Rumanía, Bulgaria, Luxemburgo, Portugal, Grecia e Islandia (este último con apoyo logístico ya que no tiene Ejército). En 2003, fue la misma la OTAN la que asumió el mando de la operación y el propio Trump se refirió recientemente a esa contribución: “Ya saben, dirán que enviaron algunas tropas a Afganistán. Y lo hicieron, pero se quedaron un poco atrás, un poco fuera de las líneas del frente.”
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Frederiksen, la primera ministra danesa, sostiene que una agresión a Groenlandia sería el fin a la Alianza: “Si Estados Unidos decide atacar a otro país de la OTAN, todo se detiene, incluida la OTAN y la seguridad que la Alianza ha proporcionado desde la Segunda Guerra Mundial”. En caso de una invasión estadounidense, los soldados daneses deberán entrar en combate sin esperar órdenes, según una directiva militar de 1952 que el Ministerio de Defensa danés confirmó a medios del país que sigue vigente.
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PHOTODAY Nuuk (Groenlandia), 18/01/2026.- Soldados daneses desembarcan en el puerto de Nuuk, Groenlandia, este domingo. El Departamento de Defensa danés continuará su creciente presencia militar con ejercicios militares junto con varios aliados de la OTAN en Groenlandia y sus alrededores en 2026. / Mads Claus Rasmussen / EFE
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“Esta crisis es mucho peor que cualquier otra que hayamos visto en los 77 años de historia de la OTAN y, en muchos sentidos, peor que cualquier cosa desde el 7 de diciembre de 1941, cuando Estados Unidos formalizó la idea de que la seguridad de Europa era fundamental para la seguridad de EEUU”, sostiene Ivo Daalder, exembajador estadounidense ante la OTAN. “Esa idea, que se plasmó en forma de tratado en 1949, ha desaparecido. Se acabó”, dijo al diario ‘Financial Times’.
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También los expertos consultados por El Periódico lo ven así. Rafael Loss, investigador en políticas de defensa y seguridad, del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR) repasa otros momento críticos de la Alianza como la crisis de Suez en 1956, la invasión turca de la parte de la parte griega de Chipre o la invasión de Irak liderada por Estados Unidos en 2003 pero afirma que la OTAN «sobrevivió a estos episodios porque los aliados, pese a sus diferencias, siguieron valorando formar parte de la OTAN». «Con Trump, como mínimo, surgen muchas dudas. Amenazar con ocupar por la fuerza el territorio de un aliado del tratado ha erosionado la credibilidad de las garantías de seguridad estadounidenses«, sostiene. En la misma idea incide Domènec Ruiz : «Se ha roto la confianza en el mantenimiento del vínculo trasatlántico y ya nadie puede fiarse de que lo de Groenlandia no vuelva a replantearse o que no se planteen otros escenarios parecidos”, afirma
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Estructura militar que funciona
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Pero la OTAN es además mucho más que el vínculo transatlántico. También es una estructura militar integrada, la más potente del mundo, que une a 32 ejércitos. Los aliados desarrollan colectivamente sus estructuras de fuerzas, siguen los mismos planes y entrenan y realizan ejercicios bajo un mando unificado. La estructura militar de la OTAN depende de EEUU (en bases, capacidades de apoyo y mando, incluido el comandante Supremo aliado en Europa, SACEUR, es estadounidense—) pero los ejércitos europeos están bien integrados dentro de ella. La maquinaria funciona perfectamente engrasada.
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«Se ha roto la confianza en el mantenimiento del vínculo trasatlátnico y ya nadie puede fiarse de que lo de Groenlandia no vuelva a replantearse o que no se planteen otros escenarios parecidos»
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En su última intervención ante el Senado este mismo miércoles, secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, insistió en lo que viene repitiendo desde hace meses la Administración estadounidense, que la Alianza Atlántica “necesita ser replantada” y que los aliados europeos deben invertir más en Defensa para alcanzar una capacidad que ofrezca garantías de seguridad creíbles sin el respaldo estadounidenses. La iniciativa de la Comisión Europea ‘Readiness 2030’, que pretende movilizar hasta 800.000 millones de euros para fortalecer la infraestructura de defensa de Europa sería en ese sentido un pequeño paso en esa dirección.
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”Europa ha de dotarse de su propio sistema de defensa independiente de la OTAN aunque sea compatible con la OTAN y tratando de duplicar lo menos posible”, afirma Ruiz, que como otros expertos no descarta como imposible que Estados Unidos pueda acabar abandonando la Alianza o boicoteando su funcionamiento. En su opinión, incluso si se recompone la relación transatlántica “es necesario que Europa se constituya como pilar europeo de defensa porque una relación trasatlántica sana, no tóxica y equilibrada, requiere que nosotros tengamos entidad propia». De otra forma, insiste, «siempre nos seguirán tratando como un ‘junior partner’, socio menor”.
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En esa línea, Loss argumenta que al implicarse profundamente en la seguridad y la defensa europeas como líder indiscutido de la OTAN, Estados Unidos eliminó la competencia en materia de seguridad en Europa occidenta. Y advierte ahora que «sin el liderazgo estadounidense, los europeos tendrán que resolver por sí mismos sus problemas de seguridad. Es un desafío manejable y las amenazas externas, principalmente Rusia, obligan a Europa a tener éxito, pero aun así se trata de una situación completamente nueva y algo incómoda para muchos líderes europeos».
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División europea
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Pero existe todavía una gran división entre los gobiernos sobre cómo y con qué rapidez deben los europeos dejar de depender del paraguas estadounidense, con los países más próximos a Washington –como Reino Unido por su relación histórica o Italia por su aproximación ideológica- más reticentes a emprender reformas. “Hay falta de voluntad política para activar las disposiciones del Tratado del Lisboa sobre la defensa común y el Consejo Europeo, que tiene la competencia, ni siquiera está abordando del debate”, critica Domènec Ruiz , añadiendo que la política de efensa común no es solo la dimensión industrial en la que pone el acento la Comisión Europea, sino que tiene una dimensión “política, estratatégica, institucional y militar».
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En el aire, hay ideas contradictorias. El comisario de Defensa, Andrius Kubilius, ha planteado la idea de un ejército europeo permanente de 100.000 efectivos en lugar de 27 fuerzas nacionales limitadas, lo que significaría ampliar las competencias de la UE en materia de Defensa, un escenario que hoy por hoy se antoja muy lejano. El presidente francés, Emmanuel Macron, que en 2019 declaró a la OTAN «en estado de muerte cerebral», llama al «despertar estratégico de Europa» pero defiende que la defensa europea debe descansar sobre las decisiones soberanas de cada país.
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Loss expresa sus dudas de que la UE, que depende de la unanimidad para tomar decisiones en materia de seguridad y defensa, «sea capaz de actuar con la rapidez necesaria y a la escala que exigen los actuales desafíos geopolíticos» y más bien vislumbra coaliciones regionales y funcionales superpuestas avanzando en soluciones prácticas, como la Fuerza Expedicionaria Conjunta liderada por el Reino Unido o los esfuerzos germano-polacos para reforzar la defensa del noreste de Europa.
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“¿Qué más tiene que pasar? Ya no hablamos solo de Groenlandia. Tenemos a Putin que ha invadido a Ucrania y nos amenaza por el Este. Los europeos hemos entregado durante 80 años nuestra a un tercero, pensado que ese nunca nos fallaría y ha sido una equivocación”, resume Ruiz.
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