Trump arma su ofensiva contra las legislativas de noviembre
“Hemos logrado tanto que, si lo piensas bien, no deberíamos siquiera tener unas elecciones”.
[–>[–>[–>El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha pronunciado esta semana esta frase para hablar de las elecciones legislativas de noviembre. En esos comicios se renueva toda la Cámara de Representantes y un tercio del Senado y los demócratas, según las encuestas y en lo que seguiría la tendencia histórica de castigo al partido en el poder, tienen serias opciones de recuperar el control al menos de la Cámara Baja.
[–> [–>[–>Ese escenario, que devolvería al país un gobierno dividido pero también la idea que se ha estado desvaneciendo en el último año de que existen controles y equilibrios efectivos, es el que ven expertos como el historiador Kevin Kruse, que cree que “las legislativas presentarán un severo correctivo para el presidente. Sus acciones son impopulares en todos los frentes y, como hemos visto en el pequeño adelanto que ofrecieron elecciones en 2025, los votantes parecen listos para castigarle apoyando a los demócratas”.
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“Si los demócratas pueden recuperar el control de la Cámara Baja, el Senado o ambos por fin podríamos ver algunos esfuerzos reales para controlar su locura y exigir una verdadera rendición de cuentas”, dice el profesor de Princeton en un correo electrónico.
[–>[–>[–>El miedo al ‘impeachment’
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Esa potencial victoria de los demócratas, que principalmente y de momento están organizando su estrategia alrededor del desencanto mayoritario con la dirección de la economía (Trump solo tiene el 40% de aprobación en ese terreno), es precisamente lo que teme el mandatario. Y el republicano es consciente de que no solo se frenaría su agenda, sino de que su gobierno podría ser sometido a investigaciones y, él mismo, a un tercer “impeachment”.
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Es lo que dijo el 6 de enero, en el quinto aniversario del asalto al Capitolio, en una reunión de republicanos (celebrada en el rebautizado Trump-Kennedy Center). Y es el fantasma que ya desde el verano pasado los operativos republicanos han puesto en su estrategia para tratar de motivar votantes.
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[–>«La broma» y los hechos
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Las palabras de Trump sobre saltarse las elecciones, última iteración de una idea que repite a menudo, provocan escalofríos, por más que la secretaria de prensa, Karoline Leavitt, haya intentado justificar que las dice “en broma”. Y es que no son chistes los pasos que Trump ya está dando. “En todos los ámbitos del poder ejecutivo está tratando de hacer cosas que puede que no tenga autoridad para hacer o que desde luego nunca se han intentado”, ha dicho Trey Grayson, que fue secretario de Estado en Kentucky.
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Buscando influenciar los comicios, por ejemplo, Trump ya ha impulsado ideas como las de rediseñar distritos para favorecer los resultados para los republicanos, una lucha en la que los demócratas han dado respuesta, en la que se han involucrado los tribunales y donde el Supremo puede tomar decisiones trascendentales antes de noviembre.
[–>[–>[–>Trump, además, ha resucitado campañas que ya puso en marcha durante su primera presidencia y tras la derrota en 2020 ante Joe Biden, como el ataque al voto por correo o a las máquinas de voto.
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Sus acciones problemáticas van más allá. Ha llenado su gobierno de “negacionistas” electorales, aliados de la “gran mentira” del fraude en 2020 que agitó el asalto al Capitolio. Aunque la organización y ejecución de elecciones recae en los estados, esos altos cargos en Departamentos y agencias como Justicia, Seguridad Nacional o FBI tienen poder para afectar o al menos dificultar la función estatal. Su gobierno, además, ha reducido drásticamente el papel de la Agencia de Ciberseguridad e Infraestructura en la protección de elecciones.
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En otra de las tácticas más problemáticas, Justicia ha empezado a solicitar información privada de millones de votantes en 43 estados, algo a lo que el gobierno federal no tiene derecho sin una autorización del Congreso y que este no ha dado. Pero ocho estados ya los han facilitado, según datos del Centro Brennan de Justicia, y 23 de los que se han negado a hacerlo y el Distrito de Columbia han sido demandados.
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Tras la estrategia, según expertos en elecciones y leyes electorales, está tanto la idea de influir en el censo electoral como la de ampliar las narrativas falsas sobre supuestos problemas del sistema electoral que se podrían esgrimir y agitar si pierden candidatos alineados con Trump.
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¿Despliegue militar?
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Una de las mayores preocupaciones que se extiende es la de que Trump vaya a intentar el despliegue de tropas, ya sea militares en activo o, como ya ha hecho en ciudades gobernadas por demócratas durante su primer año, miembros de la Guardia Nacional que pone bajo su autoridad. Aunque la ley federal prohíbe ese despliegue militar en centros de votos o la intimidación de votantes, la invocación de la Ley de Insurrección con la que ha amenazado esta semana ante las tensiones crecientes en Mineápolis precisamente por las acciones de agentes federales abre escenarios de terror.
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Rachel Bitecofer, politóloga y analista y estratega demócrata, que en 2024 escribió el libro ‘Hit ‘Em Where it Hurts’ (Dales donde duele), cree que “las legislativas serán electoralmente muy fuertes para los demócratas, igual que en 2018 ya fueron un rechazo a Trump. De hecho”, según explica en un correo electrónico, estima que «el rechazo de este año posiblemente sea incluso más intenso dadas las purgas institucionales, la consolidación autoritaria y la violencia estatal que se está viendo”.
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Esa expectativa es, no obstante y según Bitecofer, “peligrosa en sí misma”. “Conforme se hace más obvio a lo largo del año que los republicanos se aproximan a una derrota decisiva en las ‘midterms’, anticipo que Trump se volverá más desesperado y más peligroso”, reflexiona.” Los líderes autoritarios que enfrentan rechazo en las urnas típicamente no se moderan, escalan”.
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Hay quien como el politólogo Calvin Jilson cree que ese escenario es “más que nada una pesadilla de la izquierda” que, según le decía el profesor de la Universidad Southern Methodist de Texas a ‘Newsweek’, es dudoso que se vuelva realidad. En todo el espectro ideológico, no obstante, hay temores, y señales, de que Trump está dispuesto a ir más allá de lo esperado. No es solo lo que declarar autoridades electorales demócratas o líderes del partido como Chuck Schumer. Steve Bannon ha declarado en su pódcast que espera ver a agentes de ICE patrullando centros de voto. Y en otro pódcast Cleta Michell, abogada y aliada de Trump que le asesoró en 2020, dijo en septiembre que Trump podría hacer cambios electorales declarando una emergencia nacional. No sería, ni mucho menos, la primera en su arsenal.
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