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un encaje difícil para Arbeloa y el ajuste forzado como nuevo ’10’ de Inglaterra

un encaje difícil para Arbeloa y el ajuste forzado como nuevo ’10’ de Inglaterra
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  • Publishedmarzo 26, 2026



«El problema de Bellingham es que es muy bueno haciendo muchas cosas. » Estas son las palabras de Álvaro Arbeloa tras la victoria en el derbi contra Atlético de Madrid el día de la reaparición del inglés dos meses después de lesionarse el 1 de febrero ante el Rayo Vallecano.

Una frase que sirve de elogio, pero que alude al gran dilema que pasa por la cabeza del técnico. el verdadero madrid: dónde ubicar a Bellingham y juntar todas las piezas sin perder la armonía en el juego de un equipo que se ha desarrollado en las últimas semanas.

Desde su llegada al conjunto blanco, Bellingham ha simbolizado un tipo de jugador moderno, capaz de ocupar diferentes posiciones y competir al altísimo nivel en cada una de ellas. Al principio, su aparición como centrocampista de definición fue un soplo de aire fresco. Su instinto goleador y su agresividad en la presión le dieron una ficha inesperada para el equipo, que encontró en él una alternativa al clásico ‘9’.

Pero esa polivalencia, tan celebrada desde sus primeros meses, se ha convertido ahora en un reto para su entrenador: el inglés se adapta a demasiados lugares… y a ninguno de forma definitiva.

Con ArbeloaMadrid ha ganado en solidez, en ocupación racional de espacios y en circulación más vertical que en temporadas anteriores. El cuadro típico (cuatro defensores, doble pivote y dos interiores) funciona bien cuando todos los roles están definidos.

El problema aparece con el regreso de Bellingham: su tendencia natural a entrar en la superficie, su instinto para impulsar desde el medio y su forma de romper las líneas desequilibran el ecosistema si no se equilibra con otros perfiles.

Bellingham, durante un partido con el Real Madrid.

Bellingham, durante un partido con el Real Madrid.

PRENSA EUROPA

La paradoja es que su rápido crecimiento –que marca diferencias incluso dentro de los partidos principales– lo ha hecho indispensable… y esto es lo que revela. Su talento le exige ser actor en todos los sistemas, aunque el contexto no siempre le sea favorable.

Cuando el juego pasa demasiado cerca de él, el bloque tiende a estirarse. Cuando interviene menos, el ritmo colectivo baja. Éste es el círculo vicioso que Arbeloa debe intentar romper: que su estrella sume sin condicionar la identidad del grupo.

En Valdebebas, el cuerpo técnico trabaja con un postulado claro: el Bellingham más útil no es el que más brilla individualmente, sino el que más mejora al resto. Por eso se les pide alternar alturas, espaciar su presencia entre líneas y no monopolizar la conducción.

Una apuesta más táctica que emocional, pero también más madura: el inglés se encuentra en un momento de su carrera en el que debe aprender a “elegir” en lugar de “abarcar”.

Los números siguen avalándolo. Sin estar al cien por cien, su promedio goleador sigue siendo notable y su peso en los partidos de transición es diferencial. Sin embargo, detrás de las cifras se esconde una adaptación en curso. Arbeloa tiene un futbolista capaz de dominar, pero quiere hacer uno que también sepa modular. Esta diferencia, sutil pero decisiva, marcará la evolución del equipo de cara al resto de la temporada.

El desafío, en realidad, es doble. Primero, llegue a Bellingham; y segundo, reconfigurar tu identidad como gamer total sin perder tu especialización. Inglaterra y Real Madrid son laboratorios diferentes, pero ambos comparten la misma duda: ¿cómo aprovechar a un jugador “box to box” que ya es una estrella ofensiva sin dejar de ser centrocampista?

Arbeloa no lo oculta. Sabe que colocar a Bellingham no se trata sólo de elegir un lugar en el campo, sino de diseñar una estructura que lo libere para su propio talento. Porque cuando el inglés se siente obligado a estar en todas partes, acaba por no aparecer en ninguna parte. De ahí la advertencia de su entrenador: el problema de un jugador que lo puede todo es que no siempre es práctico intentarlo todo al mismo tiempo.

Su papel en Inglaterra

Al trasladar su caso al conjunto inglés ocurre algo similar. Gareth Southgate lleva meses intentando redefinir su papel dentro de los “Tres Leones”. Si en el Real Madrid se le ve como un jugador interior avanzado, en el equipo británico intentamos transformarlo en un ’10 clásico’, más cercano a Harry Kane o a los extremos.

El resultado ha sido desigual: Bellingham brilla en liderazgo y remate, pero sufre cuando tiene que esperar entre líneas o ser el vínculo permanente con los centrocampistas. Inglaterra gana en presencia ofensiva, pero pierde equilibrio entre sus líneas.

Este parón, en el que Inglaterra se enfrentará a Uruguay y Japón, puede servir para aportar un poco más de claridad sobre su situación de cara al Mundial del próximo verano. Quizás no le queden muchos minutos tras regresar de una lesión, pero cualquier cosa que sume tiros para encontrarle una buena forma sería una buena noticia para el futuro de la selección de Inglaterra.



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