Las lluvias han aumentado los baches en las carreteras, y así es como debes denunciar para que te reparen los daños en el coche
Estamos viviendo un invierno meteorológico bastante extraño y sus consecuencias se sienten en todas partes. Uno de ellos es las carreteras, que se han llenado de baches donde un coche puede sufrir daños. Y no hablamos sólo de carreteras secundarias, sino también de autopistas por las que pasan decenas de miles de vehículos cada día.
Las fuertes lluvias de este año han castigado ferozmente el asfalto, elevando la superficie y creando auténticas trampas para neumáticos y suspensiones. Pero antes de preocuparse por la factura del garaje, sepa que no tendrá que pagar los daños.
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Un asfalto plagado de baches por las tormentas
Fuente: Agencias
Las fuertes lluvias tienen un efecto devastador sobre asfalto viejo o en mal estado. El agua se cuela por las pequeñas grietas y, al pasar los coches, la presión hace que la superficie se desprenda formando baches. Este año estamos viviendo fenómenos meteorológicos muy severos quienes dejaron la red vial en situación crítica.
Algunas organizaciones de defensa de los automovilistas como Dvuelta alertan de lo que consideran un abandono sistemático de nuestras carreteras. No es sólo una cuestión de comodidad al volantesino seguridad. Un bache profundo no sólo rompe tu coche, sino que puede provocar un accidente grave si pierdes el control al intentar esquivarlo o sufres una explosión repentina.
Muchos automovilistas creen que estos accidentes traen mala suerte, pero los expertos así lo afirman El deterioro es gradual y predecible.. Las administraciones saben perfectamente qué carreteras necesitan un nuevo pavimento, pero a menudo prefieren esperar a que los daños sean totales antes de intervenir.
A él El mantenimiento de las carreteras es obligación de la Administración. Cuando pagas impuestos contribuyes a un fondo que, en teoría, debería servir para hacer seguro el suelo que pisas. Si los baches destrozan una llanta o revientan una llanta, tienes derecho a quejarte. El problema es que muchas veces nos sentimos pequeños ante el Estado o la Comunidad Autónoma, y pensamos que no tiene sentido quejarse.
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